En el año 1992 entré a formar parte de una pequeña empresa de
publicidad que poco a poco fue creciendo hasta posicionarse en lo mas alto, en
los años de mi trabajo he realizado muchas ilusiones de pequeños y grandes
clientes. Cualquier persona o cliente puede tener ilusiones por algo en lo que
sueña realizar algún día, pero lo complicado de ello es conseguir que se realizen. Y ese, era
mi caso.
Tenía una ilusión en mi cabeza
y quería realizarla, pero mi sueño iba mas allá de la realidad, mi ilusión era
poder transmitir a todas las personas posibles, lo que yo sentí en mi viaje a
Burkina Faso, la navidad del 2004.
En aquel viaje pude experimentar en mi interior
una sensación de paz, libertad, alegría y amor, que la droga más fuerte y
alucinógena que hubiera probado, nunca hubiera podido llegar a ese estado de
trance. Llegué a uno de los países más pobres del mundo con mi piel desgarrada
a causa de una subida severa de psoriasis, enfermedad que sufro desde el año
1998 y que fue desapareciendo día a día, hasta quedarse totalmente curada
durante mi primer viaje a Burkina Faso. Aquello fue la causa principal que me llevó,
como buen publicista que yo creía que era, a realizar un proyecto y poder
cambiar el concepto de las personas que piensan que África no tiene solución.
Mi proyecto personal era cambiar la mala imagen de África y lo llamé África Sonríe.