28 feb 2012

Se me fue la cabeza



En  el año 1992 entré a formar parte de una pequeña empresa de publicidad que poco a poco fue creciendo hasta posicionarse en lo mas alto, en los años de mi trabajo he realizado muchas ilusiones de pequeños y grandes clientes. Cualquier persona o cliente puede tener ilusiones por algo en lo que sueña realizar algún día, pero lo complicado de ello es conseguir que se realizen. Y ese, era mi caso.
Tenía una ilusión en mi cabeza y quería realizarla, pero mi sueño iba mas allá de la realidad, mi ilusión era poder transmitir a todas las personas posibles, lo que yo sentí en mi viaje a Burkina Faso, la navidad del 2004.
En aquel viaje pude experimentar en mi interior una sensación de paz, libertad, alegría y amor, que la droga más fuerte y alucinógena que hubiera probado, nunca hubiera podido llegar a ese estado de trance. Llegué a uno de los países más pobres del mundo con mi piel desgarrada a causa de una subida severa de psoriasis, enfermedad que sufro desde el año 1998 y que fue desapareciendo día a día, hasta quedarse totalmente curada durante mi primer viaje a Burkina Faso. Aquello fue la causa principal que me llevó, como buen publicista que yo creía que era, a realizar un proyecto y poder cambiar el concepto de las personas que piensan que África no tiene solución.
Mi proyecto personal era cambiar la mala imagen de África y lo llamé África Sonríe.

11 feb 2012

Como yo mismo.



Pasé unos años viajado a África , donde tuve la suerte de conocer y compartir con sus gentes, cooperantes y  misioneros , bandidos y malhechores , ricos y pobres, disfrutaba viendo y aprendiendo muchos valores que antes desconocía.
Mi disposición de conocer África y sus gentes, me hizo tomar la decisión de dejar mi puesto de trabajo como ejecutivo de cuentas, en pleno rendimiento económico. 
Y así en el año 2006, cruce mi primera vez el desierto del Sahara, viajando por carreteras y caminos desde España hasta el África subsahariana, siempre cargado con materiales y obsequios para las familias y amigos que iba conociendo, así como algunos regalitos para los agentes de aduana y policías, que me iba encontrando a lo largo de mi camino.
En estos años no solo he viajado a África sino también he colaborado con pequeños proyectos solidarios de forma directa e indirecta para colegios, orfanatos, misiones y diferentes colectivos de Burkina Faso.
También pasé varias veces la malaria, que además cambió radicalmente mi vida  el 10 de noviembre del 2008 cuando, esta vez, tocó de forma muy grave a mi compañera a las 35 semanas de embarazo, y que me marcó un nuevo rumbo.